"EL ANILLO DE LOS SABIOS"

 
 
 
 
Nacisteis juntos y juntos para siempre. Pero, Dejad que en vuestra unión crezcan los espacios. Amaos el uno al otro, más no hagáis del amor una prisión. Llenáos mutuamente las copas, pero no bebáis de la misma. Compartid vuestro pan, más no comáis del mismo trozo. Y permaneced juntos, más no demasiado juntos. Porque ni el roble ni el ciprés crecen uno a la sombra del otro. Kalil Gibran. «El Profeta»

REFLEXIONES:

¿Qué sucede cuando en una relación se siente que se quiere a alguien porque se le «necesita»?

 
¿Piensa alguien todavía que el «te quiero porque te necesito» o el «no puedo vivir sin ti» significa más amor?, «no puedo dormir si me llamas»…»si no te quisiese tanto no me preocuparía tanto por ti y viviría mi vida»
 
¿son manifestaciones de amor o realmente estamos hablando de dependencia e inmadurez emocional? Aunque el mito de la «media naranja» esté divulgado en el cine y en la literatura de manera prolija, si se reflexiona más profundamente, ¿quién osa declararse la mitad de algo o alguien? ¿quién se atreve a decretarse mutilado en espera de la llegada de su mitad existencial, un ente fantasmal que puede vagar por los mundos sin remedio? En realidad, el fundamento de la pareja no se basa en dos «medias naranjas» complementarias que se necesitan, sino en dos «naranjas enteras» que se relacionan desde su plena singularidad. El mito romántico de la «media naranja» es tan bello como lo pueda ser el juego emocional de la pasión. Pero el nivel de amor al que la raza humana va llegando se basa en aspectos tales como la lealtad y el respeto, el cariño y el cuidado, la comprensión y el silencio, que, a menudo, nada tienen que ver con las películas tan adormecedoras de Hollywood. El «anillo de los sabios» del cuento afirma la necesidad de «darse espacios» en el seno de una relación. El hecho de soltar los apegos y saber vivirse a uno mismo en todos los procesos internos de crisis y transformación a los que nos vemos sometidos es, con frecuencia, un reto de independencia y confianza.
 
 «Amar a un ser humano es ayudarle a ser libre». Ramayat

En el esfera de la libertad con mayúsculas, no conviene confundir independencia con desamor. La independencia no significa desinterés hacia la vida del otro, sino la posibilidad de ejercer la propia autonomía sabiéndose «naranja entera» que viaja en compañía solidaria y amorosa de otra u otras «naranjas enteras».
 
La independencia no se basa en vivir la vida ajena en aras de lo importante que la otra persona es para uno, sino más bien, vivir plenamente la propia vida en relación con otra u otras vidas. Las sabias palabras del cuento: «No comáis del mismo pan ni bebáis de la misma copa… Permaneced juntos más no demasiado juntos…» ¿Significan que la pareja puede incluso vivirse en dos dormitorios o en dos casas? ¿significa que ambos mantienen sus propios amigos, los cuales no tienen por qué ser necesariamente conocidos por el otro miembro de la pareja? ¿significa que el control y el miedo a la pérdida del ser amado ha dejado de ser un virus de la inmadurez y la dependencia? Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada: no pretender modificarla. Simone de Beauvoir
¿Quién es capaz de comprometer algo tan irracional como sus sentimientos y su deseo sexual para toda la vida? En todo caso, la persona podrá comprometer su voluntad de querer superar las crisis, de decidir cada día comprender al otro y valorarlo, de optar cada instante por ejercer la complicidad y el respeto, de hacer frente a responsabilidades comunes, pero todo ello no podrá ser otra cosa que una decisión que ocurre de instante a instante… un camino que, paso a paso, puede llegar a durar toda una vida. Para las personas comprometidas con su crecimiento interior y en proceso sostenido de despertar, la pareja es un medio de evolución, un trabajo de descentralización de su ego y, una interacción que faculta la expansión de consciencia. Y en este sentido, los procesos de crecimiento personal están sometidos a experiencias muy íntimas que conllevan espacios y descondicionamientos. La repetición de los estímulos y la ausencia de diversidad en las fuentes de información que con los años la pareja enfrenta, son un verdadero reto de cambio constante y, a veces, la causa de amarguras soterradas y crisis sostenidas.
 
Al verdadero amor no se le conoce por lo que exige sino por lo que ofrece.
Jacinto Benavente

Ante este panorama, el grado de comunicación existente entre los miembros de una pareja es el termómetro de la relación. Una buena comunicación es el «antivirus» más potente a la separatividad y el reproche tan común en las personas frustradas que «pasan factura» a su pareja del propio encarcelamiento emocional. En cierto modo, cuánto mejor es la relación con uno mismo, mejor es la relación con la pareja, porque en última instancia, el que tiene un problema con el otro, lo que, en realidad tiene es un problema consigo mismo, un problema que debe asumir y primeramente enfrentar y resolver.

Cuando el crecimiento interior supone el propósito que da sentido a la propia vida, merece la pena «darse espacios» para vivirse a uno mismo en plena consciencia de su íntima metamorfosis. La oruga se convierte en mariposa tras un proceso crítico que le faculta a nuevas capacidades. Y tales procesos del alma se fermentan en la intimidad y el silencio.

 
El ser humano grande es quien en medio de la multitud, mantiene con perfecta delicadeza la independencia de la soledad. Emerson
 
Cuando un miembro de la pareja necesita espacio para ser él mismo y observarse y experimentarse en plena intimidad, no siempre es bien entendido por los otros. Los miedos, los apegos y las dependencias tienden a crear situaciones inmaduras de «todo o nada» que, en realidad no resuelven, sino que intoxican y bloquean. Tal vez, el trabajo de un ser humano consciente sobre las propias áreas de sus relaciones consista en encontrar, entre los polos del blanco y del negro, su particular gama de grises. Tal y como dijeron los Budas precedentes: En el «sendero medio» está la virtud y el equilibrio. ¿Es posible concebir el amor con mayúsculas? ¿Acaso existe el amor descondicionado del peso de su propia historia pasada? ¿un amor liberado del natural egoísmo que siente el ser humano de la modalidad promedio?, ¿un amor como estado de conciencia profundo y universal que brote libre desde el propio sujeto?, ¿un amor como seña de identidad esencial que se derrame sobre todas las criaturas de manera indiscriminada y que no requiera de objeto especial para ser y expresarse? Tal vez, este estado mental y espiritual al que hacen referencia los Despiertos es todo un objetivo evolutivo de la Humanidad. Se trata de una carrera que se inicia con la experiencia del amor primario, una clase de amor que ama al objeto amado mientras éste satisfaga sus necesidades y que más tarde evoluciona hacia un amor que da y recibe a través de acuerdos y pactos constituidos en pleno diálogo y libertad, para llegar, finalmente, al AMOR con mayúsculas, un Amor más allá del sentimiento y la conciencia egoica que, como metaidentidad suprema, es capaz de sentirse por aquellos hombres y mujeres que ya se han reconocido como luz y amor consciente.
 
No eres una criatura humana en una aventura espiritual, sino una criatura espiritual en una aventura humana. Theilard de Chardín.
 
Amigos si alguno de Ustedes quiere conocer el cuento del «ANILLO DE LOS SABIOS» con gusto se los comparto aqui—-> http://es.scribd.com/doc/116198775/EL-ANILLO-DE-LOS-SABIOS


A disfrutar de una excelente semana y que sus vidas sean cubiertas de amor 🙂

SobreKarla Garcia

Licenciada en Administración y Contaduría Publica. Representante Anafinte.net AC, Master PNL, Parte del Equipo Fundador en español de John Maxwell, estudiosa incansable del ser y su evolución, holística de corazón, facilitador certificada y Master de PNL, Coach Ontológico. Amante de esta fiesta llamada vida que Dios me dio con la misión de disfrutar la estrategia mas sustentable y orgánica llamada felicidad para compartir contigo. :)

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