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Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama.  Por la noche, antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta.  Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de aceptación de su propia mortalidad.  El ritual le recordaba que aquel día había hecho cuanto debía y que, por tanto, estaba preparado en el caso de que le sorprendiera la muerte.  Y cada mañana ponía la taza boca arriba para aceptar el obsequio de un nuevo día. 

El monje vivía la vida día a día, reconociendo cada amanecer que constituía un regalo maravilloso, pero también estaba preparado para abandonar esté mundo al final de cada jornada.”

About Karla Karina

Licenciada en Administración y Contaduria Publica. Representante Anafinte.net AC, Socio de SFAIMX, estudiosa incansable del ser y su evolucion, holistica de corazon, facilitadora certificada de PNL y Coach Ontológico. Master en Programación Neurolingüística. Amante de esta fiesta llamada vida que Dios me dio con la mision de disfrutarla.

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