La importancia de SER MADRE

La importancia de SER MADRE

10 mayo, 2019 0 Por Karla K Garcia B

“LA IMPORTANCIA DE LA MADRE”.
Nuestra madre es uno de los vínculos más importantes de nuestra vida y es trascendental para la vida de todo hijo y su descendencia. Nuestra madre con su palabra tiene el poder de bendecir o maldecir. El significado de la palabra bendecir viene de: «bien digo» y maldecir: «mal digo» o mal dicho». Cuando alguien te bendice te está deseando el bien.. Las palabras son como hechizos que condenan o liberan, abren o cierran puertas..Las palabras de una madre que bendice o maldice tienen un poder abrumador de pre destino sobre sus hijos.
Todo niño para su sano desarrollo necesita la aprobación de su mamá, la aprobación es la bendición de la que estamos hablando .. Cualquier palabra que pudiera pronunciar una madre hacia su hijo cargadas de absoluta aceptación, en este acto lo está bendiciendo. Cuando un niño se siente aceptado tal cual es, él siente que la vida es luminosa porque su madre dió su aprobación. Bert Hellinger dice que la bendición de una madre es alimento para su hijo.. en

Todo niño busca de su madre la aprobación, luego cuando nos hacemos grandes si nos sentimos aprobados por nuestra madre siendo niños, si recibimos ese alimento tan necesario para nuestra sana autoestima, no seremos mendigos emocionales buscando aprobación afuera, sabremos que por el sólo hecho de ser y existir con eso alcanza.

Cuando un niño se cría sin aprobación, en un clima de chantaje emocional, donde la madre es la protagonista de la victimización, del drama, donde descalifica y degrada, eso significa un enorme herida para el niño. Muchas veces las mamás no podemos darnos cuenta que con una mirada descalificadora, con una mirada de víctima, con un comentario descalificativo, eso resulta un gran impacto en la valía, y en la autoestima de nuestros hijos.

Como mamás tenemos la obligación de cuidar lo que sale de nuestra boca.

En la biblia se puede leer cómo las bendiciones y las maldiciones se repiten de generación en generación. Esto no es esoterismo, realmente afectamos a nuestros hijos y a la descendencia de un modo inimaginable, la línea materna es la que más impacto tiene sobre la descendencia, recordemos que nosotros estuvimos en forma de ovocito en el útero de nuestra abuela..

Debemos de tener mucho cuidado con lo que decimos a nuestros hijos, ya que tiene un efecto psicológico que se puede pasar a una o dos generaciones posteriores.

Existen muchas personas ya adultas sufriendo aún las consecuencias de las palabras destructivas que recibieron de sus madres y que tanto les cuesta borrar. Palabras como:
«Mira el hijo desastroso que Dios me dió», «Eres un hijo malo, no sé a quién saliste», «No sé para qué habrás nacido», «Eres igual al desastre de tu padre», «Eres un hijo malo», etc.

Palabras que hoy siguen doliendo y que heredará la descendencia en forma de emocionalidad; las emociones se heredan en las células hacia las futuras generaciones, hoy la epigenética conductual lo enseña.

Tomemos consciencia como mamás del impacto de nuestras miradas, el impacto de nuestras palabras que tienen sobre los hijos y la descendencia. Tener la intención de querer mejorar, pulirnos como mamás y no repetir lo que nos hicieron a nosotras de niñas con nuestros hijos, es un gran avance para cortar la cadena de neurosis que se repiten de generación en generación.

Nuestros hijos algún día crecerán, y tendremos qué enfrentar la factura de alguna manera, con tristezas, con desencuentros de ellos y nuestros nietos..

Palabras como: «hija o hijo que lindo te ves hoy», «hijo yo sé que tú puedes con este reto», «Siempre he visto en ti la fuerza»… Son palabras que lo hechizan, lo impulsan para bien… Siempre y cuando sea cierto y/o creamos lo que decimos.

La palabra de una madre tiene el poder de impulsar o frenar, abrir o cerrar, nutrir, exaltar, elevar o bajar, humillar, deteriorar, deplorar….

Escrito por Adriana Cano